
Cuando las cosas van bien no se apuesta por fichajes de calidad para ahorrar con una maltrecha economía, máximo se da oportunidades a la cantera, aunque a la que las cosas empeoran un poco rápidamente se olvidan de ellos.
Cuando las cosas van mal el corto plazo manda y entonces no hay ni buenos fichajes, ni cantera, sólo se buscan ofertas con carta de libertad y probada experiencia. Lo dicho, el corto plazo más absoluto es fichar a un jugador que precisamente el día de ficharlo cumple 34 años.
Basado en anteriores experimentos, Martín Petrov puede dar buen resultado o no, pero seguramente no sea recordado mucho tiempo, casos como Nakamura, Pandiani, Capdevila o Simao pueden ser una buena muestra. Veremos si Petrov acaba la temporada como un Nakamura o como un Pandiani.